martes, 8 de marzo de 2011

Para historia de México II 1a lectura.

EL ESTADO DE DERECHO EN LA DEMOCRACIA MEXICANA

Carmelo Varela Espinoza

En el presente escrito se explorará de manera general la relación entre el Estado de derecho y su relación con la democracia mexicana, se ha decidido darle un enfoque histórico ya que solo a través del reconocimiento de la evolución del Estado Mexicano podemos  identificar el  complicado camino que llevó al surgimiento de la democracia en nuestro país y la relación entre ambas instituciones,  Jesús Rodríguez Zepeda argumenta en que el Estado liberal originalmente solo se limitaba a la protección negativa de los derechos ciudadanos, estos son la vida, integridad y propiedad privada; desafortunadamente los problemas sociales quedaban fuera de su ámbito de acción.
En el caso mexicano la independencia inició la lucha por la definición del rumbo del país  de un lado un proyecto con elementos absolutistas y por el otro el proyecto liberal, sin embargo este primer liberalismo adoleció de la limitación planteada por Jesús Rodríguez lo cual desencadeno el cuadro de injusticia y dictadura en el porfiriato. La irrupción de las masas populares en su lucha contra los proyectos hegemónicos de las clases dominantes moldearon la cara del Estado Mexicano Contemporáneo y aunque el objetivo democrático  no se logró en su totalidad, si se definió el camino para alcanzarlo.

I
Reconocemos como Estado de Derecho a aquel Estado que está dirigido a favorecer los derechos individúales. Se pueden enumerar sus características de la siguiente manera:
Predominio de la ley
División de poderes
Legalidad del gobierno
Protección de los derechos y libertades
El Estado de Derecho es ruptura y continuidad del Estado Absoluto del cual intenta ser negación, continúan la centralización del poder político destruyendo los restos del fragmentario mundo medieval pero impide que ese poder se concentre en unas solas manos como es le caso del Monarca. 
Los rasgos del nuevo modelo de Estado fueron definidos entre los siglos XVII Y XVIII y llevados a la práctica  en el siglo XIX, Philip Abrams plantea que “el Estado, antes que cualquier otra cosa, sería una idea y una afirmación de si mismo, es decir, la construcción gestionada de una creencia en el Estado” (Citado en VELEZ; 2004: 92)
       Esta construcción gestionada fue llevada a cabo por el pensamiento ilustrado y la filosofía liberal. Destacando los nombres de grandes clásicos como:
·         John Locke
·         Montesquieu
·         Rousseau
·         David Hume
·         Adam Smith
·         Emmanuel Kant
En el siglo XVIII estallaron las revoluciones liberales en las Colonias Inglesas de América (1776) y Francia (1789) contra el régimen absolutista  y con ello el inicio de la historia de los Estados Modernos, sin embargo la dominación o hegemonía del naciente Estado era limitada. Siendo resultado del análisis de intelectuales solo pudo fortalecerse con la participación activa de las masas, desde las revoluciones europeas de 1848 y 1871 la participación ciudadana en la actividad del Estado se siente  con mayor fuerza. El siglo XX enmarcó el intento de irrupción de las masas en la dirección del Estado cuyo mayor sueño frustrado fue el régimen soviético, ya fuera como simple reforma o negación surgieron organizaciones que discuten y disputan la legitimidad del Estado.

II
Los conflictos que marcaron el  doloroso siglo diecinueve de la historia de nuestro país tienen su origen en el mismo periodo de guerra de independencia. Las corrientes, grupos y conflictos entre los distintos actores de ese periodo fueron el preludio de las futuras discrepancias que tanto mal acarrearon a la nación en su periodo de formación.   
El grupo de los criollos era el que más progresó durante el dominio colonial; conformaban el grueso de los latifundistas, ricos mineros, comerciantes y hasta del personal eclesiástico, sin embargo ante los peninsulares ocupaban un papel inferior, este grupo vivía bajo el régimen colonial  con la frustración de ver la riqueza que explotaban dilapidarse entre las manos de la burocracia hispana y alimentar a una tierra que ni los reconocía como legítimos españoles.
Hacia 1808 con la invasión francesa en España y la imposición del hermano de Napoleón en el trono todos los territorios españoles se organizaron en juntas de ciudadanos que defendían  el territorio. Dicho proyecto se buscó impulsar también en Nueva España bajo la tutela de los criollos acomodados. En ningún momento se plantearon argumentos radicales de separación, pero la junta formada de notables fieles a la corona si daba mayor autonomía a la colonia y poder a los criollos. El 15 de septiembre de 1808 por el miedo a la radicalización el proyecto de la junta es sepultado bajo las armas del golpe de estado del general español Gabriel de Yermo. (VILLORO; ob.cit. 611)
Cuando Miguel Hidalgo convocó al levantamiento armado no imaginó las fuerzas que desataba, por primera vez las masas tenía a su alcance la revancha por  todos los siglos de explotación, debido a esto la campaña de Hidalgo va a estar marcada por el descontrol y la violencia. Las noticias sobre los excesos de la chusma enardecida preocuparon a peninsulares y criollos por igual.
            Bajo la dirección de Morelos la guerra se convirtió en una verdadera revolución que tenía en la constitución de Apatzingan su programa político de alto contenido libertario y agrario. El asenso revolucionario que amenazaba el orden social colonial y a los terratenientes (iglesia y criollos) unió a criollos con peninsulares en la guerra contra las clases populares. Había criollos radicales en el bando revolucionario pero jugaban un papel más bien de intelectualidad moderada. Con la muerte de Morelos comienza la pacificación del territorio, el poderoso movimiento de masas se reduce a algunas guerrillas aisladas, por su lado en España se restauraba la monarquía y era momento de poner orden, al conflictivo país comenzaron a  arribar más tropas peninsulares y el poder colonial recobraba su fuerza.
            Nuevamente los criollos que valerosamente había combatido van a ser desplazados. Ante esto los proyectos autonomistas se reaniman, con la distinción de que ahora el bloque criollo se ha unificado y ganado experiencia de combate y con ello  la seguridad que les había faltado en 1808.
Siguiendo esta exposición podemos delinear los intereses en juego y las luchas que marcaron y marcan la historia del país. Los actores que protagonizaran esa tragedia también nacen aquí.
Imaginemos al país sangrado por una década de guerra en donde los grupos acomodados heredan la responsabilidad de construir una nación al ser abandonados por España, claro que las posiciones se radicalizan los criollos de mayor tradición europea tiemblan ante la idea del aislamiento  del viejo mundo y de la indocilidad del populacho capaz de destruir la civilización construida, pero otros de visión más radical secundados por mestizos beneficazos por la guerra miran con  admiración hacia el norte y sueñan con emular los logros norteamericanos consecuencia de su evolución capitalista y régimen republicano. El miedo, la añoranza de los viejos tiempos  y el apego a las tradiciones coloniales hacen de unos conservadores enemigos al cambio y a la influencia  norteamericana (habría que tomar en cuenta esto como herencia de la rivalidad  entre España e Inglaterra).
Los otros la ambición de una separación total los hace fervientes republicanos persecutores de todo rastro del pasado  y enemigos de cualquier traba que impida la evolución al capitalismo.
En medio las clases dominadas que perdieron la guerra se adaptan al nuevo orden mientras los grupos en conflicto se disputan el poder cierta paz llega a algunas regiones el desorden les beneficia, no hay quien impida que algunas tierras sean ocupadas, nadie les obliga a pagar diezmos e impuestos. Esta tranquilidad solo es interrumpida por la amenaza exterior la extranjera y la de los caudillos regionales que ponen en riesgo lo poco ganado. Cuando los liberales ganan la contienda la lucha se enfocará contra ellos por el control de sus recursos y fuerza laboral.
El siglo XIX no solo fue el campo de batalla de la construcción de la nacionalidad, fue también la definición  de los distintos proyectos que van a dominar el panorama nacional, una nueva lucha se abre ya no tiene que ver con España, ahora se trata de saber quien tomará las riendas para darle forma al país. La guerra es ganada por los liberales gracias a la unificación que promueve la invasión francesa y las expectativas que despierta en el pueblo., sin olvidad el apoyo norteamericano.

III
El proyecto liberal implicaba una profunda revolución que buscaba arrasar con cualquier rastro del orden colonial que quedara en pie y abonar el camino hacia la vía del progreso capitalista  que tantos frutos generaba en el vecino del norte. Había que  cambiar las relaciones económicas y modernizar la administración estatal para ello se debía derribar todo obstáculo que se interpusiera y esos obstáculos eran el monopolio económico, político e ideológico de la iglesia católica; la reacción de los restos de la vieja nobleza criolla ante los cambios necesarios y la inestabilidad fomentada un ejército sin control.
La primera expresión coherente del proyecto liberal se materializó en la constitución de 1857. Sin embargo ante la reacción militar de los conservadores el gobierno de Juárez  promulgó desde Veracruz las Leyes de Reforma. Estas implicaron la radicalización de las ideas liberales  se enfocaron a eliminar el poder de su enemigo más fuerte la iglesia
El liberalismo mexicano fue el impulsor de la creación del Estado de Derecho en nuestro país sin embargo se ve limitado por las debilidades del liberalismo clásico según Rodríguez Zepeda “El Estado liberal de derecho … había logrado con su definición individualista la limitación de una amenaza gubernamental afectiva, pero, al limitar cualquier intervención contra los derechos individuales (entre ellos el de propiedad), dejaba vivo un problema de justicia que otras perspectivas políticas y jurídicas tratarían de resolver”.
La pésima situación del país, la necesidad de promover un proceso de acumulación de capital y la lucha contra los elementos “atrasados” como los indígenas que impedían el progreso de país según el pensamiento del siglo XIX, llevó a los liberales a realizar una interpretación errónea de la defensa de la legalidad y protección a la propiedad (más que protegerla la crearon a expensas de otros grupos). Se creó una élite gobernante  y una clase privilegiada que a expensas de las masas trabajadoras vivieron en la mayor abundancia.
Esta situación alcanzó su  cúspide bajo la dictadura de Porfirio Díaz lo cual llevó a la irrupción revolucionaria de las masas al no encontrar los espacios políticos para satisfacer efectivamente sus demandas. Es innegable que a pesar de sus limitaciones el Estado Contemporáneo surgido de la revolución rompió con varios de los elementos de la clásica visión liberal, se convirtió en un Estado negociador, desde la perspectiva  de Jeffrey W. Rubin quien analiza este periodo el Estado se puede entender como “la cristalización de lo que ocurre a parte, es decir, en múltiples sitios locales de resistencia, como los lugares de trabajo, las familias, las organizaciones y las instituciones. Así, los aparatos del Estado son descentrados: entidades por las cuales pasa la densa red de relaciones de poder aunque no está precisamente localizada en ellas”         
El origen del corporativismo que marcó al Estado Mexicano durante el pasado siglo fue la negociación entre el gobierno y los distintos sectores que despertaron a la vida pública por el impulso revolucionario.  Nació la posibilidad de construcción de una democracia efectiva sustentada sobre un evolucionado marco legal y con un gobierno con plena legitimidad, sin embargo se degeneró en una corrupción estatal y surgimiento de elites locales y grupales que desplazaron de la negociación del poder a las masas. Con ello una nueva crisis tanto de la democracia y del Estado se desencadena. 

IV
En este seguimiento podemos ver la evolución del proyecto estatal mexicano desde el conflicto entre las élites  por su definición hasta la irrupción popular que trae a la mesa política mexicana el problema de la Democracia, El primero se remonta al siglo XIX, tuvo que pasar una dictadura con fachada liberal y una cruel guerra revolucionaria que duró una década para que la participación democrática fuera tomada en cuenta, esto no solo se da en México según Jesús Rodríguez  “La historia del liberalismo en los siglos XIX y XX ha quedado marcada por su encuentro e integración, muchas veces conflictiva, con los principios y valores de la Democracia.”
Estado de Derecho y Democracia  son dos procesos distintos que se integran en una relación a veces conflictiva el caso mexicano es muy ilustrativo, pero no es una integración concluyente ya que ambos pueden dirigirse hacia caminos distintos e incluso llegar a negarse mutuamente, en México esa integración sigue su marcha sin embargo las deformaciones dictatoriales del Estado Posrevolucionario debilitaron a ambos  elementos, ello marca nuestra época contemporánea la delincuencia no puede ser derrotada porque cuenta con amplias bases sociales que conforman sus redes de acción, el Estado se ven en cierta medida debilitado sin apoyo popular, la Democracia para muchos es una palabra sin sentido ni las instituciones estatales ni los movimientos sociales tienen respuesta a sus llamados democráticos, la legalidad y la participación  son desplazadas por la el oportunismo criminal y la apatía  política.     
El ideal de Democracia no solo en México debe superar las limitaciones de la democracia elitista de la Grecia clásica y de la simple representación para recobrar la confianza de las masas, la hegemonía del estado no es absoluta según William Roseberry es “un proceso político de dominación y lucha, problemático, debatido e inacabado” (VELEZ; 2004:93) desde el siglo XIX grupos cada vez más grandes y organizados debaten, redefinen y disputan al Estado; El Estado debe mostrar los caminos de inclusión y diálogo que permitan la evolución de las instituciones, de no hacerlo el Liberalismo seguirá cayendo en el callejón sin salida que lo lleva al fascismo o entregarse en manos de la delincuencia.   


Bibliografía
                                                                                    
1985
CUE, Cánovas Agustín. Historia Social y Económica de México 1521-1854. Editorial Trillas. México.

2010
MARTÍNEZ, Urbalejo Benito. Historia de México. Book Mart. México

RODRÍGUEZ Zepeda, Jesús. Estado de Derecho y Democracia. Cuadernos de divulgación de la cultura democrática, IFE. México. Versión electrónica 

2003
W. RUBIN, Jeffrey. Descentrando el régimen: cultura y política regional en México. En Relaciones 96, otoño vol. XXIV. México, p 127-180.
2004
VÉLEZ Rendón, Juan Carlos. Prácticas hegemónicas y resistencias cotidianas, en Estudios Políticos no. 25 julio-diciembre. Medellín Colombia, p 89-111   
 1981
VILLORO, Luís. La revolución de independencia, en Historia General de México t. 2, Cosío Villegas Daniel. El Colegio de México, p. 591-644.   

1 comentario:

  1. CONOCERTE FUE UNA ALEGRÍA, TRATARTE FUE COMO EMPRENDER UN VUELO SER TU AMIGO Y DISFRUTAR TUPERSONA ES ALGO QUE HA DEJADO HUELLA EN MI SER
    "PERDERTE" FUE COMO PERDER PEDAZOS DE MI VIDA EN LAS QUE ESTUVIERON UNOS DE MIS MEJORES MOMENTOS.
    Y AHORA EN MI MENTE TE TENGO A TI PRESENTE
    CON ESE ROSTRO DE ALEGRÍA PARA VIVIR
    TU RECUERDO SERÁ ETERNO PARA SIEMPRE.
    TENDRÁ FIN EL MUNDO
    PERO TU RECUERDO SEGUIRÁ GRABADO EN NUESTROS CORAZONES.

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